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Eduquemos protagonistas, no papeles secundarios

¿Te has preguntado qué papel tienes tú, mujer, dentro del mundo? ¿Te has preguntado si lo que haces es lo que quieres hacer? ¿Te has preguntado si lo que haces es lo que mejor sabes hacer? Yo sé, con toda certeza, que eres infinita e invencible, pero no basta con que yo lo sepa; no basta el saber que una niña, desde chiquitita, tiene todo el potencial del mundo si es el mismo mundo el que no se lo pide. Somos nosotros, como sociedad, quienes nos ponemos entre las niñas y su potencial.

Desde muy pequeñas, se les siembra la idea de que profesiones de “alto rango” no son para ellas, como ser directoras o gobernantes. Quiero hacer énfasis en que escribo “alto rango” entre comillas porque es lo que la sociedad denomina como más importante, aunque yo pienso que hay un millón de roles igual de demandantes y prioritarias que no tienen ni cerca del reconocimiento que merecen, como ser maestra o MADRE, y está perfecto que algunas personas ESCOJAN ese camino; la cosa es que esa palabra es la clave: escoger. La gran mayoría de niñas, al crecer, reciben como regalo de cumpleaños una cocina y un bebé, mientras a los niños se les da sets de ciencia y LEGO para armar. Si, desde una edad muy temprana, se implanta la idea de que las niñas tienen ciertos roles que no involucran su talento e inteligencia, ¿cuántas de ellas no están ESCOGIENDO en verdad? Y por supuesto que no solo se trata de juguetes, se trata de los modelos a seguir que tienen cuando crecen. Yo soy fiel creyente de que los niños y niñas son un reflejo de las figuras de autoridad que tienen; esto, principalmente, se refiere a los padres, pero la categoría también abarca a los héroes que ven en la televisión, tanto en películas y series como en las noticias de la vida real. Millones de niños y niñas crecieron viendo que Superman es el personaje fuerte, valiente, poderoso e indestructible que salva el día, mientras Lois Lane es la damisela en peligro que necesita ayuda.

A las niñas hay que enseñarles a sentir el mismo poder que a los niños, y una de las maneras de lograr eso es dándoles ejemplos que puedan seguir. El mundo ya tiene muchísimas mujeres brillantes, talentosas, estudiosas, fuertes, poderosas, revolucionarias… lo que no tiene el mundo es una plataforma para ellas. Necesitamos a mujeres en el mando, en la cabecera de la mesa y detrás del volante; necesitamos que nuestras hijas crezcan leyendo sobre científicas en la escuela, viendo presidentas en las noticias y conociendo mujeres CEOs. El potencial de una niña no necesita ser creado, es innato, pero sí necesita ser reconocido y fomentado para que salga a flote. Este mundo ha sido de hombres por demasiado tiempo, ya es hora de poner el poder femenino en primera fila… Empecemos por el comienzo y eduquemos protagonistas, no papeles secundarios.

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