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No hay límite de veces para reinventarse

¿Crees que la persona que ves hoy en el espejo es la misma que hace cinco años? Yo creo que nadie que conozco diría que son la misma persona o que son bastante parecidas. Y tiene toda la lógica del mundo, porque todo en la vida puede cambiar en cinco años: puedes cambiar de trabajo, de casa, de pareja, de amistades, de MENTALIDAD… Crecer, aprender y adaptarte a lo nuevo son aspectos básicos de la vida; sabemos que quien se queda siempre pegado a la tierra, nunca sabrá lo que es tocar las estrellas.

Ahora, piensa en la persona que eras hace un año. Muchos podrían decir que, la verdad, no han cambiado demasiadas cosas, pues la vida se parece bastante a como era hace cuatro estaciones. Sin embargo, otros podrían decir que TODO ha cambiado, ya que un año es más que suficiente tiempo para haberse transformado.

Yo, en particular, te puedo decir que no soy la misma persona que era hace un año, ni hace un mes, ni hace una semana, y te voy a explicar el porqué. Entiendo a la gente que dice que, de un año para acá, nada ha cambiado demasiado, porque yo también veo que mi pelo aún no es gris y mis hijos siguen siendo niños. Pero, ¿qué hay de todo lo demás? ¿Qué hay de las ideas, de los sentires, de las vivencias…? Si se me ocurrió una nueva idea, sin importar qué tan revolucionaria o no sea, ahora es parte de mí y no soy la misma de ayer; si conocí a alguien por primera vez, no soy la misma de ayer; si me amo y me aprecio un poco más hoy, no soy la misma de ayer.

Por supuesto que todos tenemos una personalidad, un carácter, ciertos gustos y disgustos… pero yo no sé a quién se le ocurrió que eso significa que no podemos cambiar de un día para otro, o quién dijo que sólo se puede cambiar cada tantos años. Si ayer fuiste alguien y hoy decides que quieres ser mejor, entonces selo; no hay límite de veces para reinventarse. Esto no significa que entonces serás cien personas diferentes en tu vida, sólo significa que habrá cien facetas de quien eres a lo largo del camino; y no sé tú, pero yo prefiero a mi lado a alguien multidimensional que se atreva a vivir y no le asuste crecer. Nadie le dijo a la oruga que no podía ser mariposa, y un día, sin permiso de nadie, empezó a volar.

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