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Todo está en la perspectiva: parte 1

La vida es el conjunto de dos cosas: lo que podemos controlar y lo que no. Sin embargo, muchas veces, tendemos a categorizar algunas cosas como “incontrolables” por el simple hecho de que no sabemos verlas desde una mejor perspectiva. Si un evento en tu vida ocurrió sin tu permiso y tu querer, no significa que los resultados que salgan de esto tengan que ser un efecto dominó de situaciones inmanejables. La vida fluye sin consentimiento de nadie, pero tú escoges si tomas o dejas las enseñanzas que te otorga; tú escoges si tomas las riendas de las circunstancias que se te presentan o si dejas que se te desboquen. Hoy, quiero compartir contigo dos de los cuatro cambios de perspectiva que son clave para retomar el control de tu vida y poder empezar a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío (inspirados por @the.holistic.psychologist):

  • En lugar de pensar “Tomé la decisión equivocada”, piensa “Había algo que debía aprender de esto”. Si te pones a reflexionar y analizar todas las decisiones que has tomado en tu vida, diez de cada diez veces vas a sentir que había mejores caminos. Por supuesto, hay decisiones cuyas repercusiones pesan más que otras, y esas son las que nos quitan el sueño muchas veces; sin embargo, también son esas las que nos hacen amanecer más fuertes y preparadas el día siguiente. Si consideras que hiciste algo mal, en vez de solo fijarte en tu error y estancarte en tu arrepentimiento, piensa qué lección de vida te dejó; entre más significado tenga para ti esa equivocación, más significado tendrá la enseñanza.

  • En lugar de pensar “La vida es injusta”, piensa “La vida me da exactamente lo que necesito para crecer y evolucionar”. Si te la vives comparándote con la persona que tienes al lado, siempre vas a sentir que tú la tienes más difícil y vas a acostumbrarte a culpar a la vida por posicionarte en rutas más turbulentas. Para empezar, esa sensación ni siquiera es real u objetiva, ya que, a simple vista, nadie sabe los problemas que tienen los demás; recuerda que la gente tiende a enseñar solo lo bueno como mecanismo de defensa. Por otro lado, debes quitarte la etiqueta de víctima, porque eres una guerrera: todo lo que un día te tumbó, hoy te mantiene parada; todo lo que desearías que no hubiera pasado, es lo que te hace la mujer que ves en el espejo. La vida es justa porque le es injusta a todos, pero solo los que saben asumirlo son los que pueden vivir en paz.

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