Travel Journal | Parte I: Chihuahua en el Chepe, ¡demasiada perfección!

Mis hijos y yo decidimos que por lo menos tres veces al año conoceríamos un lugar distinto de México y está vez nos tocó Chihuahua, en el Chepe, está lo máximo, es demasiada perfección.

Por aquí les voy a pasar todos los tips, los lugares que visitamos y un poco de su contexto, por si algún día quieren hacer este viaje, de verdad ¡no se lo pueden perder!

Día 1:

El primer día nos subimos al tren,  al ferrocarril Chihuahua al Pacífico “Chepe Regional”, considerado uno de los 10 paseos en tren más espectaculares del mundo; con destino a Creel.

El primer tip es que te asegures de que se olviden los cargadores de las iPad, ¡te juro que tus hijos te lo van a agradecer!

En el Chepe el staff es lo máximo pero la comida no es nada buena, si puedes ve al bar y al restaurante por la experiencia porque es divina pero mi recomendación es que evites la comida.

Día 2:

Tuvimos la fortuna de visitar la Cueva de Doña Petra, este lugar es la casa de Petra, una mujer Tarahumara y ha vivido aquí por 76 años con 7 mujeres más. De lejos se ve una pequeña puerta en una enorme roca; de cerca se observan un lavadero de piedra, una especie de mesa hecha con llantas, sobre la que sus hijas exhiben artesanías, y muchas tablas, puestas como repisas, con baldes para recoger agua del río. El interior es un solo espacio en el que se mezclan las ollas, una que otra planta, la cama, un mueble, el comedor y la cocina de leña. Los días aquí son más cortos pues la cueva no cuenta con energía y viven con lo que tienen. Las mujeres Tarahumaras son de verdad un ejemplo de vida, como sacan adelante a sus bebitos y a todo el mundo con ello, nada más que admiración para ellas.

También visitamos la Iglesia de San Ignacio, el lugar más divino. Es una iglesia de adobe del siglo XVIII; En el ejido San Ignacio de Arareko se encuentra esta misión jesuita del siglo XVIII. Muy cerca se encuentra el Lago Arareko, un lugar que también tienes que visitar.

El lago es un destino de turismo de aventura, con lugares para acampar, refugios y facilidades turísticas operadas por la comunidad indígena Tarahumara. Tiene una tranquila belleza y un encanto especial que lo hace único en la sierra Tarahumara. Este hermoso lago se encuentra totalmente rodeado de bosque. De hecho dicen que en los días más despejados es posible observar la Vía Láctea.

También a su lado, hay un museo que expone 45 pinturas de arte sacro. Está en medio de paisajes impactantes de formaciones rocosas como el Valle de los Hongos, de las Ranas y de los Monjes.

Otro lugar mágico es el Valle de los Monjes, es impresionante, tan único, aquí las piedras tienen más de 50 metros de altura.

La leyenda dice que fueron monjes que se quedaron petrificados realizando profundas reflexiones. La ciencia explica que son formaciones rocosas que se han desgastado por la lluvia y el viento, de cualquier forma son espectaculares.

El silencio en el Valle de los Monjes se vuelve más profundo conforme se acerca la tarde, los rarámuris creen que las rocas son dioses dispuestos a escuchar a todos los que le pidan un consejo.

Todos los lugares están llenos de mujeres Tarahumaras preciosas, algo que me dejó en shock es el tema de las mujeres en la comunidad, ellas se encargan de TODO, muchos hombres, obvio no todos, se desentienden y andan medio perdidos mientras que las mujeres se dedican con toda la entereza y fortaleza a sacar adelante a sus familias, son trabajadoras a más no poder y tienen una resiliencia admirable.

De hecho la comunidad indígena asentada en Ciudad Juárez, Chihuahua, son mujeres quienes dirigen las tareas de gobierno, rol tradicionalmente asignados a los hombres.

#Must: ¡El rebozo Tarahumara hay que tenerlo en todos los colores!

Cerca de Misión San Ignacio, en la orilla de la carretera se encuentra una gran piedra de forma bastante particular, es conocida como la “Piedra del Elefante”.

También está el Valle de los Hongos, lugar que también se conoce como Napuchi. El lugar está lleno de formaciones rocosas impresionantes en forma de hongos. El lugar es muy similar al Valle de los Monjes, que de hecho se encuentra muy cerca de ahí solo que aquí las rocas tienen una edad aproximada de 20 millones de años.

La Cascada de Cusárare está en medio del aroma del bosque de pinos y es una de las más bellas cascadas de la Sierra Tarahumara. Puedes observar en el mirador la caída permanente de treinta metros, la vista es impresionante.

En este viaje he podido reconectar con lo que más me importa y compartirlo con mis hijos. Chihuahua es, además del más grande de todos los estados, un lugar que ha sido bendecido por lugares hermosos y personas maravillosas.

Para mi este es el lugar más feliz del mundo y eso es lo que quiero transmitir a mis hijos, que hay que disfrutar de la naturaleza, de todas las cosas sin tanto estímulo visual (en el sentido de cosas fabricadas) y que puedan apreciar más y reconectar con lo que es de la tierra.

Aún nos quedan algún par de días en este lugar maravilloso y conforme vayamos conociendo nuevos lugares te los iré compartiendo por aquí.

¡Gracias por leer nuestras aventuras!