Travel Journal | Parte II: Barrancas del Cobre, Chihuahua

Día 3:

En el tercer día de esta maravillosa experiencia fuimos en tren hacia nuestra siguiente parada: Barrancas del Cobre, un lugar espectacular. Se les dice así por el color cobrizo de la tierra, pero es muy muy impactante verla y caminarla porque es la inmensidad absoluta.

Las Barrancas del Cobre son las más largas y profundas, incluso más que las del Gran Cañón de Arizona. Sus imponentes paredes cobrizas protegen leyendas, tradiciones de los Tarahumaras quienes conservan su estilo de vida ancestral. Estas barrancas han sido su hogar durante siglos y sus vidas se entrelazan con las montañas ya que ellos, al ser nómadas, se van instalando en las cuevas, las cierran con piedras y cuando se trasladan las abren para que los que vienen sepan que está desocupado y puedan quedarse ahí. Es lo mismo con el tema de la comida , siembran todo y solo agarran lo que van a comer porque saben que detrás de ellos vienen más, son increíblemente respetuosos. Además. ellos se van acomodando según el clima.

Muchos me preguntaban sobre la seguridad y la verdad es que este es el lugar más seguro del país, nadie te roba nada porque son gente muy sagrada y muy del trabajo, las mujeres sobre todo.

Es muy impactante ver cómo viven los Rarámuris, dentro de todo con cierta dignidad, en las faldas de estas barrancas, sin luz y con el agua de los manantiales y ríos. Viven en completa reflexion y meditacion. Además, para ir de un lugar a otro recorren kilómetros, por lo tanto son muy ágiles, desde chiquitos los ves corriendo con los huaraches y para ellos todo mundo es igual. Ellos se van acomodando según el clima y son personas muy muy especiales.

Ahí mismo tomas un teleférico que te lleva del otro lado de las barrancas y está la tirolesa más grande de latinoamérica, además hay como 5 tipos de caminatas distintas; nosotros tomamos la de 2 horas que se llama “Pies ligeros”. Fuimos acompañados de un guía Tarahumara y nos contó como con las piñas su abuela peinaba a las niñas, les quitaban esas partes duritas y entonces quedaba como un peine. Otra cosa que me sorprendió es que rascaban la espalda de las personas con un palito para sacar sal, sí así como lo lees, si te tallas la espalda, en la columna, sale un polvito, al igual que si te tallas la piernas y ese polvito lo usaban de sal.

Hay pinturas rupestres y mucho mucho que aprender además de una de las vistas más hermosas que he visto en mi vida.

Ahora vamos en el tren a los Mochis, son 7 horas, pero el atardecer lo vale por completo, las vistas son de locura, o sea no te lo puedes creer. Este es un viaje de tomarte tu tiempo, de venir muy abierto a que no hay nada tan sofisticado pero al mismo tiempo que es lo más elevado. Si vienes abierto, con una mente distinta, con el alma un poquito más abierta al mundo, sin esperar lujo ni nada pretencioso vas a descubrir lo más hermoso: México.

Mi tiempo es lo que más atesoro en mi vida, y con quién lo gasto es en lo que más pongo cuidado. Este recorrido no me ha dejado más que inspiración y entendimiento de por qué somos lo que somos y de dónde vienen nuestras mayores fortalezas y heridas como país.

El gran aprendizaje que recibí de las MAESTRAS Tarahumaras fue que ellas ya SON y VIVEN lo que todos en el fondo buscamos y queremos alcanzar al final de nuestras vidas. Todos buscamos esa paz y estar conectados con la naturaleza como ellas lo están, y no necesitar tanto y mucho menos distraernos con tanta basura que sólo anestesia nuestra inteligencia y nuestra alma. Muchas veces donde vivimos y nuestros hábitos nos hacen estar cada vez más lejos de ello. El reto y reflexión para mi en el 2020, es la búsqueda del perfecto equilibrio y no traicionarme a mí misma ni a los míos en el proceso.