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Una vez que aprendes a validarte a ti misma, toda tu vida se transforma

Foto de Jack Dong en Unsplash

No hay nada más poderoso que validar tu propio valor. Desde pequeñas, nos enseñan a buscar la aprobación de los demás: nuestros padres, maestros, amigos, parejas y la sociedad en general. Crecemos creyendo que nuestro valor está ligado a cómo nos ven los demás, cómo nos juzgan y cuánto nos aplauden o critican. Pero tarde o temprano, esta búsqueda constante de validación externa nos deja sintiéndonos vacías e insatisfechas. Podemos alcanzar el éxito, el reconocimiento y la admiración del mundo exterior, pero en el fondo, seguimos sintiéndonos incompletas.

Es en ese momento cuando nos damos cuenta de que ningún elogio o aprobación externa puede llenar el vacío dentro de nosotras. Y es ahí cuando comienza el viaje hacia adentro.

La autovalidación es el proceso de reconocer y aceptar nuestros propios pensamientos, sentimientos y experiencias sin depender de la aprobación de los demás. Es afirmar nuestro valor y dignidad intrínseca sin importar las opiniones externas. Cuando aprendemos a validarnos a nosotras mismas, algo maravilloso sucede: nuestra vida entera se transforma.

1. Mayor confianza en ti misma:

Cuando dependemos de la validación externa, nuestra confianza es frágil y fluctuante. Sin embargo, al validarnos a nosotras mismas, nuestra confianza se vuelve sólida y estable. Sabemos quiénes somos y lo que valemos, independientemente de lo que otros piensen.

2. Relaciones más saludables:

La autovalidación nos permite establecer límites claros y saludables. Dejamos de buscar la aprobación de los demás a expensas de nuestras propias necesidades y empezamos a priorizar nuestro bienestar. Esto, a su vez, atrae relaciones más genuinas y respetuosas.

3. Mayor autenticidad:

Validarnos a nosotras mismas nos da el coraje de ser auténticas. Nos sentimos libres para expresarnos sin miedo al juicio o la crítica. Nuestra verdadera esencia brilla y comenzamos a vivir una vida más alineada con nuestros valores y deseos.

4. Resiliencia emocional:

En lugar de ser derrumbadas por la desaprobación o las críticas, nos mantenemos firmes en nuestro sentido de valor. Aprendemos a manejar las adversidades con gracia y fortaleza.

Cómo empezar a validarte a ti misma:

1. Practica la autoconciencia:

Presta atención a tus pensamientos y sentimientos sin juzgar. Reconoce las emociones que surgen y permítete sentirlas. La autoconciencia es el primer paso hacia la autovalidación.

2. Desafía las creencias negativas:

Identifica las creencias limitantes que tienes sobre ti misma y desafíalas. Pregúntate si esas creencias son realmente ciertas o si han sido influenciadas por las opiniones de los demás. Reemplaza las creencias negativas con afirmaciones positivas y realistas sobre tu valor.

3. Celebra tus logros:

Tómate el tiempo para reconocer y celebrar tus logros, por pequeños que sean. La autovalidación incluye apreciar tus esfuerzos y éxitos sin depender de la aprobación externa.

4. Establece límites:

Aprende a decir “no” cuando sea necesario y establece límites saludables. Tu bienestar es una prioridad, y es importante proteger tu energía y tiempo.

5. Practica la autocompasión:

Trátate a ti misma con amabilidad y compasión, especialmente cuando cometas errores o enfrentes desafíos. La autocompasión es un componente esencial de la autovalidación.


Aprender a validarte a ti misma es un viaje de autodescubrimiento y autocompasión. Es abrazar tus fortalezas y debilidades, celebrar tus éxitos y fracasos, y reconocer que eres digna de amor, respeto y aceptación tal como eres.

No será un proceso instantáneo ni siempre fácil, pero poco a poco, cultivarás un profundo sentido de autoestima que viene desde dentro. Y serás testigo del poder transformador de abrazar tu autenticidad.

Recuerda, estás lista. La transformación comienza contigo y el poder de validarte a ti misma está en tus manos.

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