Foto de Tanisa Beck en Unsplash
Estampados que no combinan y colores que contrastan, si eso te viene a la mente cuando hablamos de errores de estilo déjame detenerte ahí porque aquí vamos a hablar de errores MUCHO más grandes que la blusa que no combina. Me refiero al sabotaje invisible que te acecha y te impide ser dueña de ti y de tu más auténtico SER.
ERROR #1: Atenuar tu brillo con la duda:
Deja de comparar tu atardecer con el amanecer de otra persona. Eres una constelación que vale la pena contemplar por sí misma. La duda es la peor enemiga de tu confianza, deshazte ella. Acepta tu singularidad, tus defectos y todo lo que viene con ello con la intención de evolucionar en el proceso porque ahí es donde estalla tu verdadera elegancia.
ERROR #2: Complementar con inseguridad:
Deja de lado los pensamientos de “no es soy suficientemente buena” y “¿qué pensarán?” Ya sea de lo que traigas puesto o de cómo decidas vivir tu vida si no afecta a los demás. Son como esas hombreras que no ajustan bien y añaden volumen donde no lo necesitas. La autoaceptación es tu aliada al igual que volverte dueña de tu historia, la clave es cambiar el chip de cómo tú percibes esa historia.
ERROR #3: Heredar las creencias o juicios de otros:
No naciste para complacer a nadie, las expectativas o creencias que otros ponen en ti son cosas que nunca debes llevar. Adapta tu vida para que se ajuste a tus propios sueños. Lleva la audacia con ambición, la confianza de la creación y empieza a ser la diseñadora de tu propio destino.
ERROR #4: Confundir moda con estilo:
Encontrar tu estilo no solo se trata de verte como siempre has soñado, también se trata de hacerte sentir más TÚ que nunca. Es esa versión de ti que siempre te hará sentir cómoda, radiante e invencible sin importar lo que traigas puesto.
Paso en falso #5: Olvidar que tú le das personalidad a la ropa:
Tú, eres el traje de poder definitivo, la obra maestra de la alta costura, la explosión de individualidad. No te pierdas en las tendencias, las comparaciones o el ruido exterior. Recuerda, tú YA ERES. Entonces, presume de alegría audaz, risa y amor propio. Esto, es la máxima declaración.

