6 mantras por los que vivo en esta nueva parte de mi vida

Foto de Blake Cheek en Unsplash

¿Quién era yo a los 16? ¿Por qué luchaba a los 19? ¿Qué desafíos enfrentaba a los 23? ¿De qué me sentía más orgullosa a los 27, y qué era absolutamente intolerable para mí a los 33? Reflexionar sobre estas preguntas me ha llevado a una profunda introspección en esta parte de mi vida, evaluando qué partes de mi pasado aún me representan y cuáles he dejado atrás.

Es completamente natural que nuestras prioridades y preocupaciones cambien con el tiempo. A los 29 me empujaba al límite. En ese entonces, no sabía lo que significaba moderar mi ritmo o decir no. Me tomó varios años darme cuenta de que podía seguir siendo ambiciosa mientras protegía mi bienestar, y que renunciar a ciertas cosas (y personas) no era rendirse, sino un acto de fortaleza.

A medida que navegamos por la alegría y tristeza en nuestras vidas, nuestra mentalidad en momentos difíciles puede crear un cambio imperceptible pero significativo en nuestra dirección. Así que hoy te quiero compartir los mantras que me repito en esta nueva etapa de mi vida de gozo y plenitud. Espero que también encuentres en ellos inspiración y fuerza.

NO TIENE QUE SER UNA OBRA MAESTRA:

Como alguien que siempre ha aspirado a la perfección, la idea de no hacer mi máximo esfuerzo en cada tarea es desalentadora. Sin embargo, me he dado cuenta de que no existe algo como “el máximo absoluto”. Nuestro mejor esfuerzo depende de varios factores, como cómo nos sentimos, la importancia de la tarea y otros compromisos. Por ejemplo, si tienes 10 horas para completar una tarea, tu mejor esfuerzo se verá diferente en comparación a tener 100 horas. La energía debe ser administrada, y no todas las tareas tienen que ser una obra maestra. Cuando me enfrento a tareas desalentadoras, me recuerdo a mí misma: “Mejor que antes, pero no necesariamente perfecto”. Encontrar un punto medio feliz donde “lo suficientemente bueno es suficiente” ha sido liberador.

MIS NECESIDADES IMPORTAN:

Siendo una persona complaciente, siempre he temido parecer egoísta, causar daño, perderme algo y ser rechazada. Sin embargo, las dificultades recientes me han enseñado que está bien ser agradecida y generosa mientras también soy selectiva con mi energía y experiencia. He aprendido a decir no y a priorizar mi bienestar. Soy egoísta los lunes y las mañanas soleadas de verano, reservando estos tiempos para la creatividad pacífica. He establecido límites en cuántas veces dejo que la gente “me pida consejo” y en cuánto tolero a las personas tóxicas. Aquellos que te hacen sentir insegura por expresar tus necesidades no están apoyándote. Tus necesidades importan, y las personas que importan las reconocerán.

PUEDE ESPERAR:

Mucho tiempo sentí que mi valor dependía de la productividad constante. Sin embargo, he estado desafiando los pensamientos constantes de “debería estar” con “estoy haciendo esto ahora”. Añadir “mañana lenta” a mi lista de tareas ha sido un cambio radical. Cuando surgen pensamientos competitivos, me recuerdo a mí misma: “Esta es mi prioridad ahora”. Si la tarea es realmente una prioridad, continúo con confianza. Si no, redirijo mi energía. Decir, “ese es un problema del viernes” me ayuda a abordar las preocupaciones una a la vez, asegurando que permanezca enfocada y tranquila.

EL DESCANSO ES RENTABLE:

La gente muy seguido dice que el descanso es productivo, pero yo creo que también es rentable. Como alguien que ha tenido que priorizar la salud, he aprendido que el descanso puede llevar a ideas revolucionarias. Muchas veces, las ideas han venido a mí mientras descansaba, lo que luego tuvo impactos significativos en mi carrera. Cada vez que tomamos un descanso, no solo nos estamos recargando; estamos invirtiendo en nuestra futura productividad y creatividad. Adoptar el descanso como una parte valiosa de mi rutina ha sido transformador.

¿Y QUÉ?

En una cumbre de liderazgo empresarial, recibí un llavero que decía: “No me importa”. Inicialmente, no me resonó. Sin embargo, después de experimentar un evento traumático que me llevó a la depresión, comencé a usar “¿y qué?” para desafiar mis miedos. Esta mentalidad ayudó a reducir la importancia de las cosas y me permitió navegar mi ansiedad. Preguntarme a mí misma, “¿Cuál es el peor escenario?” y “¿Cómo me recuperaría?” me brindó claridad. Este enfoque no significa ser descuidada, sino no dejar que el miedo controle mis decisiones. A veces, un poco de “no me importa” puede hacer una gran diferencia.

PUEDO CAMBIR DE OPINIÓN:

Nuestra cultura a menudo promueve una mentalidad de todo o nada, donde cambiar de opinión se ve como inconsistencia. Sin embargo, he aprendido que está bien cambiar y perseguir nuevos intereses sin la presión de comprometerse para siempre. Las decisiones que tomo hoy se basan en quién soy ahora, y está perfectamente bien cambiar de opinión en el futuro. Esta flexibilidad permite la exploración y el crecimiento sin la carga de expectativas. Adoptar esta mentalidad ha traído una sensación de comodidad y libertad en mis decisiones.


Desafiar mis miedos y mis estándares auto-impuestos es un proceso continuo, pero estos mantras me guían hacia una vida más equilibrada y satisfactoria. ¿Cuál de ellos resuena más contigo? ¿Qué otros mantras te han estado ayudando a navegar tu camino?

Fuente: Medium.

Share this post