A quienes criaron, guiaron y sostuvieron sin relevo

Foto de charlesdeluvio en Unsplash

Hoy es Día del Padre, pero me gusta pensar que también es un día para reconocer a quienes decidieron estar. A quienes, sin importar el género o el título que llevaran, entregaron lo mejor de sí para criar, guiar y sostener a alguien. Porque el amor, la presencia y el compromiso no pertenecen a una etiqueta, sino a las personas que se quedan cuando más se les necesita.

Y aunque muchos hombres han ejercido ese papel con entrega y generosidad, también existen historias que no siempre ocupan el mismo espacio en esta conversación. Historias de mujeres que, sin haberlo planeado, asumieron responsabilidades que normalmente recaerían en dos personas.

No porque quisieran hacerlo todo. No porque pensaran que podían con todo. Sino porque la vida, las circunstancias o las ausencias las llevaron a convertirse en el sostén de una familia.

Son las mujeres que llevaron a sus hijos al doctor y a los partidos de fútbol. Las que aprendieron a resolver problemas para los que nadie las preparó. Las que fueron refugio emocional y también apoyo económico. Las que escucharon miedos por la noche y al día siguiente se levantaron temprano para seguir adelante, incluso cuando ellas mismas necesitaban que alguien las sostuviera.

No reemplazaron a nadie. Porque nadie puede ocupar el lugar de otra persona. Pero sí asumieron responsabilidades que excedían cualquier expectativa, muchas veces sin reconocimiento y casi siempre sin relevo.

También por esos abuelos que se convirtieron en una figura paterna. Por esos tíos, hermanos, padrastros y familiares que decidieron estar presentes. Por quienes sostuvieron una familia cuando parecía imposible o por quienes aprendieron sobre la marcha e hicieron espacio para el amor y la guía. Porque cuidar y sostener es para quienes eligen quedarse, acompañar y entregar lo mejor de sí, incluso cuando nadie se los pide y pocas veces se les reconoce.

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