Foto de Klara Kulikova en Unsplash
La confianza es uno de los aspectos más importantes de una relación, ya sea entre dos personas o la que tienes contigo misma. Así es, me escuchaste bien: ya hemos hablado sobre la importancia cómo te tratas pero ¿tienes las bases necesarias? No siempre es fácil, todas hemos tenido experiencias que nos llevan a dudar de nuestra capacidad para tomar decisiones o simplemente momentos en los que nos sentimos inseguras por creencias o sentimientos. Sin embargo, generar esta confianza es posible y es un trabajo diario, comienza con un principio simple: la constancia.
La consistencia es clave, así como cuando ejercitas cualquier músculo, tienes que presentarte día tras día. A menudo somos nuestras peores críticas y nos liberamos rápidamente cuando no cumplimos con algo. Pero si quieres generar esta confianza absoluta debes hacerte responsable.
Empieza poco a poco, fíjate objetivos alcanzables y luego asegúrate de cumplirlos. Podría ser algo tan simple como salir a caminar todas las mañanas o beber más agua durante el día. Sea lo que sea, asegúrate de que sea algo que puedas hacer de manera realista y luego comprométete con ello. Al cumplir con estos objetivos más pequeños, comenzarás a generar confianza en ti y en tu capacidad para lograr lo que te propongas.
Otra forma hacerlo es ser honesta contigo misma. Esto significa reconocer cuando cometiste un error o cuando algo no salió según lo planeado. Sí, es importante hacerte responsable pero es igualmente importante ser amable contigo. Castigarte por un error no te ayudará, en su lugar, concéntrate en lo que puedes aprender de la situación y usa ese conocimiento para seguir adelante.
Es importante reconocer que esto es un proceso continuo. No es algo que puedas hacer una vez y luego darlo por hecho. Necesitas trabajar constantemente en ello, tal como lo harías con cualquier otra relación.
Comienza con consistencia, haciéndote consciente y poniéndolo en práctica día con día. Al hacer estas cosas, aunque sean pequeñas empezarás a saber de tu capacidad para tomar las decisiones correctas y emprender las acciones para lograr tus objetivos y evolucionar a tu versión más elevada.

