El secreto no es controlar todos tus pensamientos sino no permitir que ellos te controlen a ti

Foto de Ilona Panych en Unsplash

En algún momento de la vida, todas nos hemos enfrentado a esos pensamientos que nos quitan la paz y nos dejan sintiéndonos atrapadas. No importa si son pequeños o enormes, la clave es no dejar que estos te controlen. Aunque es un viaje interno que requiere tiempo y paciencia, la realidad es que no necesitas controlar todos los pensamientos que llegan a ti pues eso puede resultar más angustiante, si cuentas con algunas estrategias para gestionar tu mente todo se vuelve mucho más sencillo en el día a día, aquí te cuento cómo lo hago…

Mi estrategia de 3 pasos para gestionar pensamientos negativos:

  1. Reconocer al intruso El primer paso es la consciencia. Empieza por identificar esos pensamientos molestos:
    • ¿Estás repasando errores del pasado?
    • ¿Te preocupa el futuro?
    • ¿Te sientes atrapada en fracasos?
  2. Di: “¡Para!” Literalmente. Cuando te encuentres en una espiral de pensamientos negativos, di mentalmente (o en voz alta): “¡Alto!”. Es como presionar un botón de pausa mental, permitiéndote recalibrar. Le envías a tu cerebro la señal de que estás tomando el control.
  3. Redirigir la energía Después de la “parada”, dirige tu atención a una tarea positiva o neutral. Puede ser tan simple como respirar profundamente o hacer una lista de cosas por las que estás agradecido. El objetivo es cambiar la energía de tus pensamientos y estas prácticas realmente ayudan.

Sentir y procesar las emociones:

Las emociones necesitan ser sentidas. Permítete experimentarlas cada vez que te sientas triste, sin importar la causa. Obsérvalas sin juzgar y pregúntate: “¿Cuál es la raíz de este sentimiento?” Muchas veces, la causa no es superficial, sino algo más profundo. Por ejemplo, una crítica puede no ser el problema real, sino el trasfondo emocional con la persona que critica.

Cambia la melodía mental:

Muy seguido nos aferramos a pensamientos negativos que retrasan nuestra sanación. Si alguien dice algo hiriente, es fácil quedarse atrapado en esos pensamientos. Pero al cambiar la melodía mental, puedes transformar tu reacción. En lugar de repetir “me hirieron”, puedes decir “está bien, esa es su opinión, no me define”.

Introspección: Mirar hacia adentro

C.G. Jung dijo: “Tus visiones se volverán claras sólo cuando puedas mirar dentro de tu propio corazón. Quien mira afuera, sueña; quien mira dentro, despierta”. La introspección ayuda a entender que nuestros pensamientos no son enemigos, sino mensajeros de nuestros miedos y problemas no resueltos.

Reflexiona sobre tus fortalezas, creencias y lo que quieres en la vida. Hacer esto regularmente te ayuda a dejar de lado creencias limitantes y tomar decisiones más valientes.

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