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¿Te has dado cuenta como la naturaleza te ha dotado con una capacidad innata para procesar y aceptar? Desde el aire que respiras, que entra en tus pulmones y luego sale, hasta los pensamientos y emociones que experimentas en tu vida diaria, tu cuerpo y mente están diseñados para aceptar lo que es y también para dejar fluir.
Piénsalo por un momento: ¿alguna vez te has detenido a reflexionar sobre cómo tu cuerpo procesa el aire? Cada vez que respiras, inhalas el oxígeno que necesitas para sobrevivir. Pero también inhalas otros componentes, como el dióxido de carbono, que no son necesarios para tu organismo. Sin embargo, en lugar de aferrarte a estos elementos no deseados, tu cuerpo simplemente los libera cuando exhalas. Este proceso se repite una y otra vez, de forma natural y sin esfuerzo, para mantener el equilibrio en tu organismo.
Este mismo principio se aplica, o debería aplicar, a muchas otras áreas de la vida. Cuando experimentamos emociones negativas, como el estrés, tu cuerpo y mente tienen la capacidad de procesar estos sentimientos y liberarlos cuando ya no son necesarios. De hecho, la resistencia a dejar ir estas emociones puede llevar a un mayor sufrimiento y a un desequilibrio emocional.
Lo que significa que eres capaz de adaptarte y fluir con los cambios y desafíos que el camino vaya poniendo en tu vida. Aprovechar esta inteligencia innata puede ayudarte a encontrar una mayor sensación de equilibrio y paz, a la que muchas veces nos resistimos porque nuestro ego es tan poderoso que quiere controlar todo lo que nos rodea. Así que la próxima vez que te sientas abrumada por las circunstancias, recuerda esto y confía plenamente en tu diseño perfecto, deja ir las expectativas y elige lo que realmente nutre tu bien superior.


