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Conforme nos adentramos en nuestro propio camino puedes haberte dado cuenta que a veces el crecimiento puede verse de formas que no esperamos y también hacernos sentir fuera de lugar; puede que nos sintamos perdidos, confundidos e incluso con dolor pero aunque puede parecer difícil, lo más importante es recordar que estamos en un viaje constante hacia la plenitud y la realización personal.
El dolor puede ser uno de los disfraces del crecimiento, darse cuenta de que algo no funciona en nuestra vida y tomar medidas para cambiarlo. O tal vez dejar ir a una persona, un trabajo o una situación que ya no vibra en sintonía con nosotros. Aunque de inicio puede ser doloroso, también es liberador. Y cuándo te das cuenta de ello enfocarte en tus metas y visualizar tus sueños es la mejor manera de seguir.
A veces el crecimiento también es pasar más tiempo a solas, salir menos de fiesta, poner tu salud mental y física en tu lista de prioridades, practicar la disciplina, fortalecer los límites, dejar de lado las relaciones tóxicas y que no te nutren y resurgir hasta que te sientas como tú mismo de nuevo.
Recuerda, estás caminando hacia tu mejor versión, te estás convirtiendo en tu ser más auténtico. Tu lealtad es contigo mismo, con tu paz mental. Hoy lo más importante para ti es estar en paz con todo lo que no puedes controlar, contigo mismo. Enfócate en el progreso y no en la perfección.
Al final del día, tu crecimiento se trata de empoderate, de encontrar tu voz, de darte cuenta que eres suficiente y de que mereces todo lo que quieres en abundancia con el Universo en la vida.

