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¿Alguna vez has considerado cambiar la perspectiva con la que abordas el día a día? Sé que puede ser un desafío, dado todo lo que sucede en el mundo y el levantarte a la rutina, ver las noticias y tener que sumarte a la caótica rutina pero ¿qué tal si en su lugar, por un día eliges no centrarte en lo que te agota, en lo que te drena y en lo que te satura? Quiero compartirte que he descubierto que la mejor manera de vivir es vibrando en gratitud, desde el momento en que despiertas, es la forma más poderosa de elevar tu frecuencia energética. Es un sentimiento que no cuesta nada; no tienes que ir a ningún otro lugar para obtenerlo que no sea el momento presente y se trata simplemente de ser consciente de lo que tienes y de desviar tu atención de lo que te falta.
Cuando expresas gratitud, tu vida da un giro completo. Vives en un estado de realización en lugar de ansiedad, desesperación o tristeza por lo que te falta o lo que no pudiste lograr, una mentalidad que solo oscurece tu energía y tu alma.
La importancia de la gratitud es real; es una poderosa fuerza positiva con un impacto genuino en la salud física, el bienestar emocional y la motivación. Ser agradecido no significa usar lentes color de rosa permanentemente o abrazar una positividad tóxica que no te deja ver lo que sucede también en el mundo. No implica que todo sea necesariamente maravilloso. Se trata de ser consciente de tus bendiciones, apreciar las pequeñas cosas y reconocer todo lo que sí tienes. Cambia la lente a través de la cual ves las cosas: de lo que falta o no es ideal a lo que ya está presente y es perfecto.
Vivir en gratitud también está estrechamente relacionado con dar a los demás: aquellos a los que amas, aquellos que te aman, aquellos que siempre están ahí para ti o incluso aquellos que no conoces. Las personas que practican la gratitud tienden a dar más. Aprovecha cada minuto u oportunidad para extender tu gratitud, ya sea material, espiritual o emocional. No te limites a expresar gratitud internamente; exprésalo también externamente, sin que nadie te lo pida, por aquellos que tanto te han dado en la vida. Te prometo que, poco a poco, notarás cómo la gratitud te encuentra a ti naturalmente.
Te dejo algunos tips para que puedas empezar día por día:
Comienza y termina con intención: Empieza cada día pensando en todo lo que aprecias y esperas del día, y cuando apagues las luces al irte a dormir, también da las gracias.
Presta atención: A lo largo de cada día, encuentra pequeñas cosas por las que puedas estar agradecida. Quizás la fila del súper fue más corta o sonó tu canción favorita en la radio. Evita dar las cosas por sentadas. Haz que todo cuente y presta atención consciente a lo que te hace feliz.
Escríbelo: Muchas investigaciones encontraron que cuando se escriben las cosas se perciben diferente, si haces una lista de las cosas por las que das las gracias fomentarás tu felicidad y bienestar. Plus, podrás pausar tu día, concentrarte, reflexionar y reforzar tus pensamientos positivos.
Exprésate: La gratitud es tanto individual como grupal. Cuando compartes aquello por lo que das las gracias tiene aún más poder. Agradece a tus amigos, a tus socios, todo lo que te nazca. Cuando te expresas y compartes el sentimiento no solo te ayudarás a ti sino contagiarás esa energía tan poderosa.

