Foto de Jeffery Erhunse en Unsplash
El otro día mientras estaba en Instagram me llegó un mensaje muy poderoso, te lo quiero compartir, ¿te has preguntado, por qué te autosaboteas? El autor del video explicaba que te saboteas a ti mismo porque tomaste la decisión hace mucho tiempo de no volver a ser vulnerable nunca más. Fue una decisión inconsciente, una decisión que probablemente no recuerdes haber tomado como reacción a algo que te sucedió alguna vez en tu vida, probablemente de niño y que fue abrumadoramente doloroso, tan doloroso, que decidiste no volver a sentirlo al negarte a hacer cualquier cosa que pudiera provocar ese dolor. Así que prometiste no volver a pedir lo que necesitas. Nunca abrir tu corazón, nunca confiar, nunca estar del todo en el camino, nunca mostrar la verdad de quién eres realmente.
Era la manera perfecta de protegerte y recuperar algo de control en un momento en que te sentías impotente. El problema es que esa decisión, esa defensa, sigue dirigiendo tu vida. Entonces, cuando buscas amor, crecimiento, expansión, esa parte de ti se despierta pensando que estás en peligro y te detiene mediante la procrastinación, la adicción, el aislamiento, la evasión, el perfeccionismo. Pero en realidad es solo miedo. Miedo a ser herido de nuevo.

La realización es la comprensión de que aunque el niño no pueda sentir ese dolor, tú, como adulto, sí puedes. Y debes hacerlo, si quieres vivir, amar y ser libre. Porque ser vulnerable es una de las características más valientes de un ser humano. Lejos de ser una debilidad, es una fortaleza que permite conectar de manera auténtica con los demás, ser honesto con uno mismo y crecer emocionalmente. Cuando nos permitimos ser vulnerables, nos abrimos a nuevas experiencias y relaciones significativas, y nos liberamos de la carga emocional que supone guardar secretos y miedos.
Al ser vulnerables, nos mostramos tal como somos, sin máscaras, fomentando la confianza y la empatía. Además, al compartir nuestras experiencias, podemos ayudar a otros a superar sus miedos y a encontrar paz en momentos difíciles. Así que sí ser vulnerable es un acto de coraje y un paso hacia una vida más plena y satisfactoria. Es nuestra única opción si queremos vivir en AMOR infinito y no más en el TEMOR limitante.