Foto de Tima Miroshnichenko en Pexels.
En la sociedad moderna el trabajo duro se ha convertido en un culto. Mucha gente quiere trabajar muy duro, tan duro que un día, estando en su lecho de muerte, todo en lo que puedan pensar sea en el trabajo.
Pero, ¿cuál es el impacto final? ¿Eres rico? ¿Eres más saludable? ¿Eres realmente libre? ¿Estás haciendo algo significativo? ¡NO! Simplemente estás trabajando más.
¿Te está llevando este trabajo sin fin a alguna parte en la vida?
Las personas más productivas no trabajan 24 horas al día. Las personas más productivas realizan su trabajo en unas pocas horas, se van a casa temprano y pasan mucho tiempo con su familia.
¿Están trabajando más duro? Por supuesto que no. Están PRIORIZANDO EL IMPACTO. Para ellos, la producción importa más que las horas de trabajo que están invirtiendo. Pues el impacto genera libertad. Por lo tanto, siempre puedes priorizar viajar, pasar tiempo en familia, hacer ejercicio y tener una vida más allá del trabajo.
El día laboral de 24 horas es una gran mentira. La gente más exitosa que conozco trabaja menos y logra más. Seamos honestos ser workaholic es una amenaza pues para los adictos al trabajo, la vida gira solo en torno a eso, a su trabajo. Sin familia. Sin viajes. Sin hobbies. Solo trabajo, trabajo y más trabajo y estas mismas personas no quieren que otros vivan una vida más allá del trabajo. Quieren que todo el mundo esté pegado a una pantalla y sea un robot durante todo el día.
Pero la realidad es que los altos rendimientos desafían esta mentalidad pues si no tienes energía, no puedes rendir mejor. Por eso es clave priorizar el sueño, el descanso, la familia y los hobbies. No olvidemos que somos HUMANOS. No robots.
Las personas exitosas no trabajan 10 horas al día. Tal vez unas 3 o 4 horas. Eso es todo. Han trascendido esta cultura de trabajo 24/7. Son libres, ganan dinero y más importante aún QUIEREN VIVIR SU VIDA EN PAZ.
Recuerda, cuando estés en tu lecho de muerte, estarás contando recuerdos.¡No horas trabajadas! El impacto es muy importante en el mundo actual. Te hace ganar más, más dinero, más éxitos, te ahorra tiempo, te ayuda a vivir una vida más allá. Y más importante: Te muestra tu infinita humanidad.

