¿Cuándo fue la última vez que pasaste un día lejos de tu teléfono, del ajetreo de las redes, el correo, los mensajes constantes? Es momento de tomar el control y hacer un verdadero y poderoso detox digital. Una desconexión que te permita vivir experiencias auténticas, reconectar con tu creatividad y amarte a ti misma y a los tuyos de manera consciente.
Es hora de dejar atrás la obsesión por la vida de otros y mirar hacia adentro, porque allí es donde reside la verdadera magia de nuestro ser. Libera tu mente y espíritu, descubre la plenitud de desconectarte para conectar contigo misma y darte cuenta que la verdadera esencia de la vida está en el presente.
Aunque la idea de un detox puede parecer intimidante y extrema al principio, es un paso valiente para reencontrarte con lo que realmente te importa. Ojo, nadie está negando los beneficios de la tecnología, pero como en todo se necesita un balance pues la otra cara de la moneda y por la que también necesitamos tiempo sin ella es porque se ha demostrado que existen malestares físicos asociados a estar constantemente pegados a ella, como cansancio de la vista, dolor de cuello y cervicales debido a la inclinación para ver la pantalla, síndrome del túnel carpiano, entre otros, y del lado emocional ni se diga, nomofobia (no-mobile-phone phobia), depresión y ansiedad.
Puedes empezar apagando las notificaciones constantes y te sorprenderás de cuánto tiempo y energía dedicamos a estar pendientes de lo que pasa en el exterior o en la vida de otros a través de una pantalla, comparándonos, y viviendo en algo que probablemente ni siquiera existe. Y ¿qué pasa con nuestra propias vida? ¿Y si nos damos el espacio para reflexionar, recargar energía y conectar genuinamente con nosotras y los nuestros? Que sea la oportunidad para abrazar la presencia, sentir la calma y redescubrir nuestras relaciones.
Y no, no se trata solo de alejarnos y ya, sino de dedicar ese tiempo a escucharnos, a comprender nuestras emociones y a reconocer la belleza de lo que somos sin compararnos con lo que está afuera. Aprovecha para alejarte del ruido virtual y sumergirte en experiencias que llenen tu ser, dando también un ejemplo a tus hijos sobre la importancia de equilibrar la vida digital con el mundo real. Así que, ¿por qué no probarlo?, vive de lo que te rodea, no a medias, no a través de una pantalla. Descubre la magia de estar presente y observa cómo las cosas se ven diferentes pues el verdadero significado de la humanidad se encuentra en las conexiones reales y en el disfrute del aquí y ahora.
Aquí los seis tips para empezar a vivir tu propio detox digital:
- Para iniciar el día, cambia tu teléfono celular por un reloj despertador. Aunque suene como pasado de moda, te ayudará a que en cuanto lo apagues y te levantes, centres tu atención en otra cosa que no sea tu celular o redes y si puedas enfocar tu energía en prepararte de manera consciente para iniciar un nuevo día.
- Organízate y establece tiempos y momentos para leer y contestar correos electrónicos y mensajes. Idealmente revisa tu buzón de una a dos veces al día, de media hora a 45 minutos en la mañana y por la tarde antes de terminar de trabajar. En caso de que hubiera algo urgente, pide que en el título del mensaje pongan que es prioritario para que lo sepas.
- Deja tu celular lejos y de preferencia, fuera de tu vista. Si eres de las que cada minuto busca darle like a la primera publicación que aparece en tu timeline, saber que tendrás que levantarte varias veces para ir por él, te hará pensar si el esfuerzo vale la pena por unos “me gusta”.
- Haz de tu celular algo “aburrido” y sin color. Los colores llamativos de las aplicaciones que utilizamos juegan un papel importante para engancharnos por horas, ¿lo sabías? Para disminuir esta dependencia, los celulares tienen la opción de ver la pantalla en tonalidades de grises, lo cual reduce los estímulos visuales y con ello el tiempo de atención a lo que se muestra en la pantalla.
- Utiliza herramientas para bloquear aplicaciones. Son gratis y solo tendrás que decidir a qué no deseas tener acceso durante cierto período de tiempo, o bien, limitar el número de accesos o tiempo que puedes navegar dentro de estas. Otra opción es colocar tus aplicaciones favoritas en una carpeta de difícil acceso, mientras más clics tengas que dar para acceder, más lo pensarás para ingresar a estas.
- Guardar los celulares en una bolsa, ya sea que entres a una junta o estés en una reunión familiar o con amigos, es sano pedir a todos, incluido tú, que todos los celulares se queden en un lugar y en modo silencio. Al no tenerlos a la mano, propiciarás que las personas se concentren en lo que se está platicando y pongan su atención plena en ello.
No es necesario convertirnos en ermitañas digitales para tener una relación sana con la tecnología, solo es cuestión de voluntad y de aplicar pequeños cambios que te llevarán a tener una vida menos estresante y mucho más en calma.


