Foto de Haley Lawrence en Unsplash
El otro día me puse a pensar en cómo los niños chiquitos se avientan en una resbaladilla, hay unos que lo hacen felices y otros aterrados, sin embargo, es la misma situación con el mismo riesgo, curioso, ¿no crees? Nuestra percepción del mundo está condicionada por nuestra propia experiencia, perspectiva, emociones y creencias y como resultado, vemos, interpretamos y vivimos la vida. Todo completamente influenciado por nuestra forma de ver las cosas tan única y completamente personal.
Cada uno de nosotros tiene un conjunto de filtros mentales que ha ido desarrollando desde que nacemos, todos estos los utilizamos para procesar toda la información que recibimos y han sido influenciados por miles de factores. Pero qué tal si vuelves consciente este hecho, que no vemos las cosas como son sino cómo somos, podemos escuchar más nuestros propios prejuicios, limitaciones y expandir nuestra mente al infinito para explorar nuevas formas de pensar, de sentir y de vivir.
Por ejemplo, cuántas veces no hemos tenido una idea preconcebida sobre una persona o situación, pero si te das cuenta de esto ahora puedes hacer un esfuerzo para cuestionar y desafiar esa idea, considerando diferentes puntos de vista, lo que a su vez nos permitirá abrazar nuevas experiencias. Dándonos la oportunidad de enriquecernos con nuevas ideas, llenarnos de creatividad, de soluciones que de otra manera podríamos haber pasado por alto.
Hoy desafía lo que crees, tus suposiciones, todo lo que te limita. Te puedes estar perdiendo de situaciones maravillosas por no explorar más allá y tal vez te sorprendas de encontrar nuevas formas de abrazar el mundo y todo lo que tiene para ti.


